La Copa del Mundo de 2026, organizada por Estados Unidos, México y Canadá, entra en un terreno incómodo luego de que Joseph Blatter respaldara públicamente llamados al boicot de los partidos disputados en territorio estadounidense.
El expresidente de la FIFA retomó declaraciones del abogado Mark Pieth, quien aconsejó a los aficionados mantenerse alejados del país anfitrión, citando preocupaciones políticas y organizativas, lo que reavivó la polémica a poco más de un año del torneo.
Aunque el foco se ha centrado en Estados Unidos, la atención también se posa sobre México, que debutará el 11 de junio dentro del Grupo A ante Sudáfrica, Corea del Sur y un rival europeo por definir.
La discusión amenaza con influir en la percepción global del evento, en la asistencia y en la narrativa previa a un Mundial que tradicionalmente simboliza unión… pero que hoy navega aguas diplomáticas agitadas.






















