Lo que debía ser un espectáculo en el legendario Maracaná terminó en un episodio lamentable durante el duelo de la Copa Sudamericana 2025 entre Fluminense y Lanús.
La fiesta se convirtió en caos con enfrentamientos entre aficionados argentinos y la policía brasileña, escenas que rápidamente se viralizaron y mancharon la imagen del torneo.
Provocaciones verbales derivaron en violencia física y la intervención de las fuerzas de seguridad terminó por agravar la situación, poniendo en riesgo a familias enteras que acudieron al estadio.
Una vez más, la Conmebol queda bajo la lupa: la violencia se repite con demasiada frecuencia y amenaza con opacar la esencia del fútbol sudamericano.
La pregunta sigue abierta: ¿cuántos incidentes más harán falta para que lleguen las medidas firmes?






















