Un hallazgo inusual encendió las alarmas en California luego de que cazadores encontraran cerdos salvajes con carne y grasa de un color azul neón. El fenómeno, detectado por primera vez en marzo por Dan Burton, experto en control de fauna, ocurrió en el condado de Monterey. Al procesar varios ejemplares, Burton notó la extraña fluorescencia y de inmediato dio aviso al Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California (CDFW), lo que destapó un problema ambiental más grave de lo esperado.
Las investigaciones del CDFW, en conjunto con el Laboratorio de Salud Animal de California en Davis, identificaron la causa: la difacinona, un rodenticida anticoagulante usado en la agricultura. Este veneno se tiñe deliberadamente de azul para que las personas lo reconozcan, pero los animales no distinguen la advertencia y terminan consumiéndolo. Aunque no es la primera vez que se detecta contaminación de este tipo, la intensidad del color en los tejidos llamó la atención de autoridades y expertos.
El problema no solo afecta a los cerdos, sino también a depredadores y a quienes consuman su carne. Según el CDFW, la difacinona permanece activa incluso después de cocinar los tejidos, lo que representa un riesgo para la salud humana. Además, estudios previos ya habían detectado rodenticidas en un 8.3 % de cerdos salvajes y en un 83 % de osos analizados en California, lo que evidencia la magnitud del impacto en la fauna local.
La difacinona actúa como anticoagulante, provocando hemorragias internas tras impedir la regeneración de la vitamina K en el organismo. Aunque las dosis no son letales para animales grandes como los cerdos —que pesan entre 45 y 90 kg—, sí los debilitan durante días, haciéndolos más vulnerables a depredadores. Esto multiplica la propagación del veneno en la cadena alimentaria, afectando incluso a especies que no eran objetivo del químico.
Ante el riesgo, el CDFW ha pedido a cazadores extremar precauciones y reportar cualquier hallazgo inusual. También recomienda a agricultores adoptar métodos de control de plagas no químicos, como cercas, trampas y depredadores naturales. Para las autoridades, este caso es una advertencia clara: si un cerdo muestra carne azul, algo anda mal, pero incluso aquellos que no presentan signos visibles podrían estar contaminados. Lo ocurrido abre un debate sobre los efectos secundarios de los químicos agrícolas en el ecosistema.






















