El United Center fue escenario de una velada irrepetible cuando los Chicago Bulls retiraron oficialmente el jersey número 1 de Derrick Rose tras vencer 106–103 a los Celtics.
Entre lágrimas y ovaciones interminables, Rose agradeció a su familia, excompañeros y a una afición que permaneció más de una hora en las gradas, mientras Taj Gibson y Luol Deng evocaban una era marcada por ilusión, orgullo y resiliencia.
Convertido en el quinto jugador en la historia de la franquicia con su número elevado a las alturas, Rose se une a un panteón donde figuran Michael Jordan y Scottie Pippen, en una ceremonia que transformó puntos en legado.
Jerry Reinsdorf lo resumió con sencillez contundente —“Derrick nació en Chicago. Es uno de los nuestros”— mientras Deng cerraba la noche con una frase que estremeció al recinto: “Todo lo que pasamos… ese es nuestro trofeo.”






















