Dos reclusos de alta peligrosidad se fugaron de una cárcel de Santiago caminando y disfrazados de agentes penitenciarios, informó el jueves el gobierno chileno.
El hecho tuvo lugar al mediodía del miércoles cuando los gendarmes, como se conoce en Chile a los agentes carcelarios, se percataron en el conteo diario que dos reclusos no se encontraban en el interior del Centro de Detención Preventiva Santiago Sur.
Enseguida se abrió un protocolo de seguridad y se constató que los presos se habían fugado con calma, disfrazados y por la puerta principal del recinto.
Ambos tuvieron “una permanencia de alrededor de tres horas en una zona interna, para luego sucesivamente traspasar los controles hasta alcanzar la vía pública vistiendo un uniforme compatible con el atuendo de gendarmes”, detalló en una rueda de prensa el jueves el director nacional de Gendarmería, Rubén Pérez.
“Es una fuga sin precedentes”, agregó. “Se trata de un hecho gravísimo que nos compromete como institución, pero también nos tiene que hacer reaccionar”.
Pérez indicó que los antecedentes recabados hasta el momento indican que los reclusos fugados “contaron con colaboración, cuyo origen habrá que determinar” y por ello anunció una serie de medidas, entre ellas la remoción del director regional metropolitano, Héctor Labrín, y otros tres funcionarios de la institución.
Por su parte, el subsecretario de Justicia, Ernesto Muñoz, dispuso la intervención en el recinto con “grupos especiales” de diferentes instituciones, como la Fiscalía y la Policía de Investigaciones, para «poder interrumpir también el flujo interno que de alguna manera ayer y hoy día en la mañana se demostró no estaba siendo adecuadamente seguido con los protocolos que se requieren”.
Muñoz informó que los prófugos son Juan Abdón Flores Valenzuela, condenado a cadena perpetua por feminicidio, y Tomás González Quezada, quien cumplía una pena de 16 años de cárcel por diversos delitos, entre ellos homicidio frustrado y porte de arma de fuego.
«Esperamos pueda recapturarse prontamente a estas personas”, finalizó el subsecretario.
En diciembre un megaoperativo policial para desbaratar una red de corrupción que operaba en el interior de las cárceles terminó con casi 70 detenidos en todo el país, entre ellos 44 funcionarios de Gendarmería, en una operación que ha expuesto una estructura criminal que llevaba actuando desde hace al menos tres años.






















