A partir de febrero, los turistas deberán pagar dos euros para acceder a la zona más cercana de la Fontana di Trevi, una medida que, según el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, permitirá recaudar alrededor de 6.5 millones de euros anuales para la ciudad.
El monumento, ubicado en una plaza pública, seguirá siendo visible de manera gratuita a distancia, pero el acceso directo quedará restringido a quienes cuenten con boleto. Los residentes de Roma estarán exentos del pago y mantendrán el acceso libre.
Gualtieri explicó que esta tarifa forma parte de una estrategia más amplia, ya que a partir del 1 de febrero se introducirá el cobro en seis sitios de la capital italiana. En el caso de los otros cinco espacios, el costo de entrada será de cinco euros.
La Fontana di Trevi es una de las obras maestras del barroco y uno de los puntos turísticos más visitados de Roma, famosa también por su aparición en la película La dolce vita, de Federico Fellini. La tradición de lanzar monedas para pedir deseos es tan popular que cada semana se recogen miles de euros, destinados posteriormente a la organización Cáritas.
Entre el 1 de enero y el 8 de diciembre, cerca de nueve millones de personas visitaron el área frente a la fuente, con un promedio diario de 30 mil turistas. Esta afluencia masiva ha generado problemas de saturación y seguridad, incluyendo la presencia frecuente de carteristas.
Las autoridades municipales ya habían anticipado la necesidad de regular el acceso a la Fontana di Trevi. La medida se suma a otras decisiones similares en Italia, como el cobro de entrada al Panteón desde 2023 y la tasa turística aplicada en Venecia durante los periodos de mayor afluencia.






















