Cada Año Nuevo, el uso de fuegos artificiales vuelve a generar preocupación entre veterinarios y especialistas en bienestar animal por el impacto que los estruendos tienen en perros y gatos. Las explosiones pueden provocar miedo intenso, estrés y conductas de riesgo en miles de mascotas durante las celebraciones.
El ruido fuerte e inesperado es uno de los principales factores de estrés para los animales de compañía. Debido a su audición más desarrollada, perros y gatos pueden reaccionar con temblores, jadeo, salivación excesiva, desorientación, intentos de escape o comportamientos erráticos ante la pirotecnia.
El veterinario Juan Di Paolo explicó que este miedo puede derivar en episodios severos de ansiedad e incluso causar daños irreversibles. “Los fuegos artificiales pueden tener un impacto significativo en perros y gatos debido a su agudo sentido del oído y su sensibilidad a estímulos repentinos”, señaló en declaraciones previas.
A este problema se suma la liberación de partículas tóxicas al ambiente, que pueden irritar las vías respiratorias y los ojos o provocar intoxicaciones si los animales ingieren restos de pirotecnia. Además, el riesgo de extravío aumenta, ya que muchos animales huyen desorientados para escapar del ruido y pueden sufrir accidentes.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan crear un entorno seguro y aislado. La medida principal es acondicionar una habitación tranquila y conocida, sin acceso directo al exterior, con puertas y ventanas cerradas. Incorporar juguetes, agua, comida y una manta o cama habitual ayuda a reforzar la sensación de seguridad.
La organización internacional Four Paws aconseja evitar por completo que las mascotas tengan acceso a la calle durante los fuegos artificiales. Incluso los animales que suelen permanecer afuera deben ser ingresados con anticipación y mantenerse en espacios cerrados hasta que termine la pirotecnia.
“Es recomendable elegir cuidadosamente el lugar donde ubicamos a nuestras mascotas durante estos eventos, una habitación es una de las mejores opciones”, indicó Di Paolo, quien subrayó la importancia de la prevención antes de que comiencen los ruidos.
Otro aspecto clave es la actitud del tutor. El veterinario Juan Enrique Romero advirtió que la sobreprotección o el nerviosismo excesivo pueden reforzar el miedo del animal. Lo aconsejable es acompañar con normalidad, ofrecer contacto solo si la mascota lo busca y evitar castigos o imposiciones.
La serenidad del entorno humano resulta fundamental para transmitir calma. Los especialistas recomiendan distraer a las mascotas con juegos, premios o rutinas habituales, sin enfatizar los ruidos externos ni mostrar alarma ante cada explosión.
Como complemento, existen recursos para reducir el impacto del sonido. En perros, Four Paws sugiere el uso de música relajante o ruido blanco para atenuar las detonaciones lejanas. En gatos, se recomiendan feromonas sintéticas y, en algunos casos, catnip, siempre bajo orientación veterinaria.
Para prevenir extravíos, se aconseja que perros y gatos cuenten con collar y placa identificatoria, o microchip actualizado en el caso de los felinos. También es importante bloquear el acceso a lugares peligrosos de la vivienda y ofrecer refugios controlados donde puedan ocultarse.
Finalmente, el uso de sedantes o medicamentos debe evaluarse de forma individual y nunca aplicarse sin consulta profesional. Los veterinarios recomiendan realizar controles preventivos semanas antes de las fiestas, especialmente en animales con antecedentes de fobia, para garantizar un Año Nuevo más seguro y tranquilo para toda la familia.






















