A unas horas de la celebración navideña, el Centro de Culiacán se convirtió en un punto de encuentro para quienes dejaron las compras para el final.
Bolsas en mano, celulares sonando y listas improvisadas marcaron el día en calles repletas de gente en busca del regalo perfecto.
Entre el ir y venir de compradores, comerciantes y música decembrina, la prisa no apagó el ánimo festivo.
“Ando a la carrera, pero todavía se alcanza”, comentó Aurora López, mientras caminaba con varias bolsas y revisaba mentalmente su lista.
“Ayer me cayó el veinte de que no había comprado nada para mis nietos, ya encontré unos juguetes, ahora voy por el papel y listo, que no falte nada”.
A unos metros, revisando suéteres y perfumes, Carmen reconoció que el tiempo nunca alcanza en estas fechas.
“Siempre digo que voy a comprar antes y nunca pasa, pero aquí en el Centro siempre se encuentra algo bonito, aunque sea a la mera hora”.
Locales abarrotados, vendedores ofreciendo envolturas, luces navideñas y el aroma a café y antojitos completaron la escena de una tradición que se repite cada año: dejar todo para el último momento, pero no quedarse sin celebrar.






















