Según un estudio de MAPFRE difundido por la DGT, dejar de conducir es un proceso inevitable en la vida de cualquier persona, aunque en España no existe un límite de edad establecido para hacerlo. La investigación analiza cómo influyen el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento, la seguridad del colectivo mayor de 65 años y los factores que determinan el momento de abandonar el volante. Los expertos subrayan que la relación entre edad y cese de conducción no es directa, aunque se observa una mayor prevalencia de abandono entre mujeres, independientemente de su estado cognitivo.
Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE, destaca que los conductores mayores sanos no son peligrosos por su edad; al contrario, suelen ser más cautos y toman decisiones más seguras gracias a la experiencia. No obstante, el estudio refleja que muchos mayores dejan de conducir alrededor de los 75 años, y casi la mitad lo hace de forma involuntaria. De quienes se ven obligados a renunciar, el 41% lo vive negativamente y algunos experimentan pérdida de control sobre la decisión, vergüenza o sensación de inutilidad.
La renuncia al vehículo tiene consecuencias notables en la vida cotidiana. Entre quienes ya han dejado de conducir, un 44% reconoce haber perdido independencia y un 45% afirma haber abandonado actividades habituales. MAPFRE señala que la decisión puede ser voluntaria, sugerida o incluso forzada por familiares o profesionales, y que la edad promedio para dejar de conducir se sitúa entre los 72 y los 77,6 años. Paralelamente, cada vez más personas mayores de 65 años continúan al volante, especialmente mujeres, cuyo número se ha duplicado en la última década.
Los especialistas insisten en la importancia de vigilar los síntomas de deterioro cognitivo —fallos de memoria, orientación, lenguaje o atención—, porque pueden traducirse en dificultades para concentrarse, confusiones con los pedales o problemas para mantener el carril. La neuróloga Isabel Sala advierte que, a partir de los 75 años, la prevalencia del deterioro cognitivo se duplica cada cinco años, y que una de cada cinco personas entre 80 y 85 presenta algún grado de deterioro. Pese a ello, un 30% de los pacientes con demencia sigue conduciendo un año después de recibir la recomendación de dejarlo, lo que subraya la necesidad de mayor conciencia y acompañamiento en este proceso.






















