Briceyda Villarreal
Los Mochis, Sinaloa. Hace 36 años, Juan Pablo Espinoza eligio la música como su forma de vida. Con guitarra en mano y una gran pasión por el arte, este músico ambulante ha recorrido calles y espacios públicos desde principios de la década de los noventa, llevando su voz a quienes se detienen a escucharlo.
Juan Pablo inició su camino musical alrededor de 1990, motivado por el gusto y la vocación que descubrió desde joven. Aunque nació con una discapacidad visual, asegura que esta condición no fue una limitante, sino una circunstancia más dentro de su destino artístico.
“Todos venimos con una gracia, solo que algunos no la aprovechamos”, expresó.
El músico relató que vivió cerca de 19 años en la Ciudad de México, donde también se dedicó a tocar en la vía pública mientras estudiaba música de manera formal. Hace poco más de dos años regresó a Los Mochis, ciudad que lo ha recibido con calidez y respeto por su arte.
Cantar en espacios públicos acompañado de su teclado, forma parte de su rutina diaria. Juan Pablo interpreta distintos géneros musicales y enfrenta el día a día con constancia, entendiendo que el ingreso económico varía, como en cualquier otro oficio.
“Es como todo, hay días buenos y días no tanto, pero la música siempre está”, compartió.
Con más de tres décadas de experiencia, Juan Pablo Espinoza continúa demostrando que la música no solo es un oficio, sino una forma de vida. Desde las calles de Los Mochis, el artista invita a todos a descubrir su talento y a usarlo sin miedo, recordando que cada persona nace con una habilidad única que merece ser compartida con el mundo.






















