Delcy Rodríguez juramentó este lunes como presidenta encargada de Venezuela, tras la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. La exvicepresidenta ejecutiva asumió el cargo como sucesora interina apenas dos días después de que el entonces mandatario fuera capturado en Caracas durante un operativo militar estadounidense.
Maduro fue detenido junto a su esposa, Cilia Flores, en una acción ampliamente coordinada y posteriormente trasladado a Nueva York. Este lunes, ambos se declararon no culpables ante un tribunal federal de los cargos de conspiración para el narcoterrorismo y otros delitos que les imputan las autoridades estadounidenses.
La juramentación de Rodríguez se realizó en una ceremonia retrasada ante la Asamblea Nacional, que ese mismo día inició un nuevo periodo legislativo. La asunción fue ordenada por el Tribunal Supremo de Justicia, que declaró la “ausencia forzosa” de Maduro y habilitó a la entonces vicepresidenta para ocupar la jefatura del Estado.
Entre los testigos del acto estuvo Nicolás Maduro Guerra, hijo del expresidente. Con el nombramiento, el máximo tribunal otorgó a Rodríguez facultades para liderar la “defensa de la soberanía” y preservar el orden constitucional, respaldo que se suma al apoyo explícito de las Fuerzas Armadas venezolanas.
Rodríguez, abogada de 56 años, es una de las figuras más influyentes del chavismo. Inició su trayectoria en el gabinete durante el gobierno de Hugo Chávez y, bajo la presidencia de Maduro, ocupó cargos clave como ministra de Comunicación, de Economía, canciller, ministra de Hidrocarburos y vicepresidenta ejecutiva.
Horas antes de asumir la presidencia interina, Rodríguez adoptó un tono confrontativo frente a Estados Unidos. Calificó la operación militar ordenada por Donald Trump como un “secuestro ilegal e ilegítimo” y una intervención extranjera que, dijo, constituye una violación grave al derecho internacional y a los derechos humanos.
No obstante, la noche del domingo dio un giro en su discurso al invitar al gobierno estadounidense a trabajar en una agenda de cooperación basada en la legalidad internacional, el desarrollo compartido y la convivencia pacífica. Reafirmó además los principios de soberanía, no injerencia y vocación de paz de Venezuela.
Mientras tanto, Trump ha lanzado advertencias directas a la nueva presidenta y ha señalado que, si no cumple con las exigencias de Washington, enfrentará consecuencias severas. Aunque la Constitución venezolana fija plazos para elecciones en caso de falta absoluta del presidente, el Tribunal Supremo calificó la ausencia de Maduro como temporal, lo que deja abierta la incertidumbre sobre la duración del mandato de Rodríguez y su futuro político, estrechamente ligado al manejo de la relación con Estados Unidos.






















