Un relevamiento internacional de científicos reveló una imagen mucho más compleja de lo esperado del campo magnético de la Vía Láctea. El hallazgo, difundido por la Universidad de British Columbia Okanagan, abre nuevas posibilidades para comprender la evolución del universo y la dinámica interna de nuestra galaxia.
El avance surge de los resultados preliminares del proyecto DRAGONS, la versión más reciente de una serie de sondeos de radio de última generación. Este programa permite estudiar en tres dimensiones la estructura magnética galáctica mediante observaciones detalladas del cielo del hemisferio norte.
El doctor Tom Landecker, astrónomo emérito del Observatorio Radioastrofísico Dominion y uno de los líderes del proyecto, explicó que DRAGONS funciona como una guía para entender cómo se organizan la materia y los campos magnéticos. Según detalló, el nuevo enfoque permite observar cómo estos campos interactúan con supernovas, brazos espirales y otras estructuras galácticas de un modo nunca antes posible.
Uno de los descubrimientos más llamativos fue que más de la mitad del cielo presenta una estructura magnética altamente intrincada. Este resultado desafía la idea tradicional de que los campos magnéticos galácticos son simples y relativamente uniformes, y plantea la necesidad de revisar modelos teóricos clásicos.
El proyecto es dirigido desde la UBCO y contó con la supervisión técnica de la doctora Anna Ordog. El relevamiento se basó en datos del telescopio de 15 metros del DRAO, con el que se logró mapear la rotación de Faraday, un fenómeno clave para rastrear campos magnéticos en el medio interestelar.
DRAGONS captó emisiones de radio polarizadas en una amplia gama de frecuencias, lo que permitió detectar patrones magnéticos que permanecían ocultos. De acuerdo con Ordog, es la primera vez que se observa este nivel de complejidad a escalas espaciales tan grandes y a lo largo de todo el cielo del hemisferio norte.
El valor central del estudio radica en que posibilita observar la emisión polarizada desde el interior de la propia galaxia. Landecker destacó que, gracias a este nuevo conjunto de datos, se pudo comprobar que el campo magnético posee una estructura mucho más extensa y detallada de lo que permitían las técnicas anteriores.
El trabajo retoma una hipótesis formulada en 1966, que proponía usar ondas de radio polarizadas en distintas frecuencias para medir la estructura tridimensional del magnetismo galáctico. Durante décadas, la falta de tecnología adecuada impidió avanzar, hasta la llegada de telescopios modernos de banda ancha como el utilizado en este estudio.
El telescopio de 15 metros, diseñado originalmente como prototipo para el futuro Square Kilometre Array, fue clave en la investigación. Estudiantes de la UBCO y de la Universidad de Calgary participaron activamente en el diseño experimental, el análisis de señales y el desarrollo de algoritmos para procesar los datos, con un rol fundamental en todas las etapas.
Publicado en The Astrophysical Journal Supplement Series, el relevamiento mostró que gran parte del cielo está dominada por los llamados complejos de Faraday, regiones con magnetismo especialmente elaborado. Los datos ya están siendo utilizados en nuevas investigaciones y, según los científicos, DRAGONS se perfila como una herramienta central para futuras exploraciones del campo magnético de la Vía Láctea y su papel en la historia del universo.






















