El uso de drones por parte del crimen organizado para el tráfico de drogas va en aumento a nivel global, convirtiéndose en un nuevo reto para las autoridades, especialmente en zonas fronterizas. Así lo advierte un informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, que documenta casos en América, Europa, Asia y África.
De acuerdo con el reporte, estos dispositivos son utilizados para transportar sustancias como metanfetamina, heroína y cocaína, aprovechando su capacidad de vuelo, precisión y bajo riesgo de detección. En países como México, Colombia y Estados Unidos, su uso ya es una práctica frecuente tanto en cruces fronterizos como en centros penitenciarios.
El organismo señala que los drones pueden ser programados para realizar entregas exactas en puntos específicos, y aunque muchos tienen capacidad limitada de carga, existen modelos adaptados por los propios grupos criminales que pueden trasladar mayores cantidades. Además, el auge de drogas sintéticas como el fentanilo ha facilitado su uso debido a su menor peso.
El informe también advierte que esta tecnología no solo representa un riesgo para el tráfico de drogas, sino que podría evolucionar hacia el contrabando de armas o incluso actividades más peligrosas, lo que ha encendido las alertas a nivel internacional.
Ante este panorama, distintos países han comenzado a implementar medidas como sistemas antidrones, radares y nuevas regulaciones; sin embargo, el organismo advierte que aún falta mayor coordinación global para frenar esta amenaza en expansión.






















