El derecho a un medio ambiente sano y a transitar con seguridad en la ciudad está estrechamente ligado al bienestar de las personas que caminan, señaló Salvador Martínez, ejecutivo de proyectos de Mapasin, al destacar la importancia del arbolado urbano y la calidad del aire en los entornos urbanos.
Según Martínez, los árboles no solo embellecen el paisaje, sino que cumplen funciones vitales para la salud y la seguridad urbana.
«Reducen la contaminación, el calor y el ruido, promueven la actividad física y mejoran la percepción de seguridad».
Además, resaltó que una buena infraestructura verde puede incluso elevar el valor de las propiedades en la zona.
Un entorno limpio y con vegetación también contribuye a la reducción de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y alergias, favoreciendo el bienestar general de la población.
No obstante, las ciudades mexicanas enfrentan importantes desafíos en esta materia.
Actualmente, México cuenta con apenas 1.17 metros cuadrados de área verde por habitante, muy por debajo de lo recomendado por organismos internacionales.
Además, solo un tercio de la población tiene acceso a estos espacios dentro de un radio cercano a sus hogares.
En este contexto, se destaca la regla 3-30-300, una propuesta que sugiere que cada persona debería poder ver al menos tres árboles desde su casa, vivir en barrios con 30 por ciento de cobertura arbórea, y estar a no más de 300 metros de un parque o espacio verde.
La situación se agrava con los datos de la Organización Mundial de la Salud, que advierte que el 99 por ciento de la población mundial respira aire contaminado por encima de los niveles recomendados, lo que representa un grave riesgo para la salud pública.
Frente a este panorama, Martínez hizo un llamado a priorizar el aumento de áreas verdes, mejorar la calidad del aire y establecer sistemas de monitoreo de contaminación en tiempo real.
“El arbolado urbano debe verse como una inversión para construir ciudades más saludables, seguras y resilientes”.





















