El último Informe Mundial sobre la Felicidad, elaborado por la Universidad de Oxford junto a la ONU, trae una advertencia clara: el uso excesivo de redes sociales tiene un impacto negativo en el bienestar emocional de los jóvenes, sobre todo en países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Reino Unido.
Lo que antes era una herramienta para conectar, hoy puede parece jugar en contra del bienestar mental de una generación entera.
Así lo indica el informe elaborado por investigadores de Oxford en colaboración con Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible la ONU que analizó el vínculo entre la digitalización de las relaciones sociales y la satisfacción vital de las nuevas generaciones. Los datos completos se difundieron hoy 20 de marzo, en el marco del Día Mundial de la Felicidad. Infobae ayer anticipó parte de los hallazgos.
La investigación destaca que los adolescentes de Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda ocupan los últimos puestos —del 122 al 133 sobre un total de 136 países— en cuanto a cambios en la percepción de la vida respecto a 2006-2010.
Esta tendencia se produce en paralelo a un aumento notable del uso de redes sociales, como muestran los datos recogidos por la Universidad de Oxford y la consultora estadounidense Gallup.
En ese mismo sentido, el informe de la Universidad de Oxford menciona que el estudio PISA, aplicado a jóvenes de 47 países, reveló que quienes pasan más de siete horas diarias en redes sociales presentan un bienestar significativamente menor que quienes las usan menos de una hora.
Este efecto negativo es más pronunciado entre las adolescentes de Europa Occidental, mientras que fuera de esta región y de los países angloparlantes, la relación entre redes sociales y bienestar es más compleja y depende del tipo de plataforma y del contexto socioeconómico.
El informe de la Universidad de Oxford explica que el impacto de las redes sociales en la felicidad de los jóvenes no es uniforme en todo el mundo.
La disminución del bienestar emocional no está ligada al uso de la tecnología digital, pues el informe aclara que, según los datos analizados de PISA y Gallup, los jóvenes son más felices en los países donde usan internet principalmente para comunicarse, y un poco menos felices en aquellos donde pasan más horas en redes sociales.
En América Latina, por ejemplo, el uso elevado de plataformas orientadas a la comunicación puede asociarse con mayor satisfacción vital, mientras que aquellas impulsadas por algoritmos y con presencia dominante de influencers tienden a vincularse con peores indicadores de bienestar.
“Los países latinoamericanos combinan altos niveles de uso de redes sociales con un alto bienestar juvenil, mientras que los países de habla inglesa muestran un bienestar juvenil menor del que podrían explicar sus patrones de uso de internet, bastante típicos”, describe el estudio de Oxford.
Los datos de PISA y Gallup muestran que, si bien los niveles de uso son similares globalmente, el efecto sobre la autoestima y la percepción de la vida es más negativo en los países de habla inglesa y Europa Occidental.
La evidencia internacional coincide en que el bienestar juvenil es mayor cuando el sentido de pertenencia y la calidad de los vínculos offline son altos. De hecho, el informe subraya que la pertenencia escolar tiene un efecto positivo sobre la satisfacción vital seis veces mayor que el de reducir el uso de redes sociales, de acuerdo con los datos globales de PISA.
Jan-Emmanuel De Neve, director del Centro de Investigación sobre el Bienestar de Oxford, afirmó que “la relación entre el uso de las redes sociales y nuestro bienestar depende en gran medida de las plataformas que utilizamos, quién las utiliza, cómo y durante cuánto tiempo”.
Por noveno año consecutivo, Finlandia encabeza el ranking mundial de felicidad, con una puntuación promedio de 7,764 sobre 10.
Islandia, Dinamarca, Costa Rica, Suecia y Noruega completan los primeros seis puestos. El ascenso de Costa Rica al cuarto lugar marca una cifra histórica para un país latinoamericano y destaca la convergencia en los niveles de felicidad en Europa Central, Oriental y partes de América Latina.
En contraste, la mayoría de los países industrializados occidentales, como Estados Unidos (23), Canadá (25), Australia (15), Reino Unido (29) y Nueva Zelanda (11), han caído en la clasificación. En los últimos 15 años, 15 países occidentales han registrado una reducción significativa en su satisfacción vital, mientras que solo cuatro han mejorado de manera destacada, dice el informe
El informe indica que, aunque la satisfacción juvenil sigue siendo relativamente alta en la región, los desafíos económicos y sociales influyen en las percepciones sobre el futuro.
Los datos recopilados en la última década demuestran que, aunque el bienestar juvenil ha mejorado globalmente, los países anglosajones han sufrido una caída de casi un punto en una escala de 0 a 10 en la autovaloración de la vida de los jóvenes, de acuerdo con las estimaciones de Gallup citadas por la Universidad de Oxford.
El informe advierte que el uso problemático de redes sociales (definido como más de siete horas diarias) está asociado a un mayor número de problemas psicológicos y una menor satisfacción vital, especialmente en adolescentes de contextos socioeconómicos bajos y en países de habla inglesa.
La diferencia de género también es significativa, las redes sociales afectan más la salud mental de las chicas: las adolescentes que usan intensivamente redes sociales reportan caídas más pronunciadas en bienestar que los varones, y los efectos negativos son particularmente agudos en Reino Unido e Irlanda.
Fuera de Europa Occidental y Norteamérica, el vínculo entre redes sociales y bienestar es más matizado. En Oriente Medio y el Norte de África, donde el uso intensivo es frecuente, no se observa un descenso generalizado de la felicidad juvenil, aunque los niveles de estrés y depresión son más altos entre quienes usan redes sociales de manera pasiva o siguen a muchos influencers.
El informe invita a matizar el debate: ni la abstinencia total ni el consumo excesivo de redes sociales resultan soluciones generalizables. El uso moderado (menos de una hora diaria y orientado a reforzar vínculos personales) se asocia con los niveles más altos de bienestar, incluso por encima de quienes no utilizan estas plataformas.
La clave, según los expertos citados —como Jonathan Haidt y Jean Twenge—, está en la calidad de las conexiones, el contexto social y el sentido de pertenencia.
La Universidad de Oxford concluye que la gestión consciente y personalizada del tiempo online, junto con políticas públicas informadas y el fortalecimiento de los vínculos offline, son esenciales para que la tecnología digital sume al bienestar de las nuevas generaciones, en lugar de restar.
La evidencia recogida en el informe muestra que el impacto de las redes sociales no es igual para todos los jóvenes.
Las plataformas que organizan su contenido mediante algoritmos mantienen una relación negativa con la satisfacción vital. Por el contrario, aquellas que promueven conexiones sociales auténticas se vinculan con mayores niveles de felicidad.
Los estudios de la Universidad de Oxford destacan que los jóvenes que utilizan redes sociales menos de una hora diaria alcanzan los niveles más altos de bienestar, incluso superando a quienes no usan estas plataformas.
Sin embargo, se estima que los adolescentes pasan en promedio 2,5 horas diarias en aplicaciones digitales, lo que agrava el malestar emocional.
El análisis remarca que el género, el tipo de red social y el entorno familiar o escolar influyen en la intensidad de este efecto. Expertos como Jonathan Haidt, Jean Twenge y Cass Sunstein, colaboradores del informe, subrayan que el sentido de pertenencia y el contexto social modulan cómo internet repercute sobre los jóvenes.






















