Claudia Araujo
Culiacán, Sinaloa-. La producción de maíz en Sinaloa enfrenta un escenario financiero crítico, de acuerdo con la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC), el ingreso estimado para el productor ronda los 4 mil pesos por tonelada, cifra muy por debajo de los 6 mil 500 pesos necesarios para mantener la viabilidad del cultivo.
El secretario general de la organización, Agustín Espinoza Lagunas, advirtió que el actual esquema de comercialización coloca a los agricultores casi 40 por ciento por debajo del punto de equilibrio.
“Con el esquema actual estamos prácticamente 40 por ciento abajo del punto de equilibrio; así no se puede sostener la actividad productiva”.
El dirigente explicó que el valor del maíz no depende del productor, sino del mercado internacional, particularmente de las cotizaciones de futuros en la Bolsa de Chicago, que actualmente se ubican alrededor de 4.25 dólares por bushel aproximadamente 167 dólares por tonelada.
A esta referencia se suma la base comercial, en una reunión reciente en la Ciudad de México entre líderes agrícolas y autoridades de la Secretaría de Agricultura se planteó una base de 64 dólares por tonelada, es decir, 34 dólares menos que en el ciclo anterior.
Con un tipo de cambio cercano a 17.30 pesos por dólar, el precio comercial se ubicaría en alrededor de 231 dólares por tonelada, lo que equivale a un ingreso aproximado de 4 mil pesos para el productor de maíz blanco.
Sin embargo, los costos actuales de producción insumos, financiamiento, energía eléctrica, maquinaria, renta de tierras y servicio de crédito elevan el punto de equilibrio a cerca de 6 mil 500 pesos por tonelada para una unidad productiva de hasta 50 hectáreas.
La diferencia entre el ingreso proyectado y el nivel necesario para sostener la operación genera una brecha de aproximadamente 2 mil 500 pesos por tonelada.
El ciclo otoño-invierno 2025-2026 presenta además condiciones adversas: restricciones hídricas, afectaciones climáticas, plagas y problemas de acame que ponen en riesgo el rendimiento ideal de 12 toneladas por hectárea.
Cuando el rendimiento disminuye y el precio también cae, el impacto se duplica en los ingresos del productor.
Ante este panorama, Espinoza Lagunas planteó dos medidas complementarias: revisar la base comercial propuesta y establecer un fondo compensatorio cambiario de carácter temporal.
“No se trata de una postura política, sino de una secuencia económica previsible: si el ingreso sigue por debajo del punto de equilibrio, habrá menos inversión, menor superficie sembrada y mayor dependencia de importaciones”.
Explicó que el fondo compensatorio no implicaría nueva deuda ni gasto estructural permanente, sino que utilizaría el margen presupuestario generado cuando el peso se fortalece frente al dólar.
Este mecanismo se activaría cuando el tipo de cambio real esté por debajo del considerado en el presupuesto federal y se desactivaría automáticamente cuando vuelva a ese nivel o lo supere.
El dirigente sostuvo que cerrar la brecha de ingreso no es solo un tema sectorial, sino de estabilidad nacional.
De mantenerse la tendencia actual, México podría enfrentar menor producción interna, mayor dependencia externa y presión sobre los precios de los alimentos en el mediano plazo.






















