El registro de celulares se convierte en una narrativa y medida coaccionaria más, siendo una de control no sobre la seguridad del país, consideró el analista político Sergio Álvarez Torres para Viva La Noticia.
La trazabilidad de las actividades que se celebran en los países, comentó, es un tema con una condición evolutiva de las sociedad, buscando mayor control en la seguridad. También, que el propósito en la narrativa es aumentar la certeza de conocer quién está detrás de los celulares.
«Hace muchos años, ya obligaron a registrar los celulares para poder utilizarlos, nos referimos a los celulares de prepago, los que son celulares libres, sin embargo, darle vuelta a la ley en ese entonces fue algo literalmente sencillo y permaneció opaca esa iniciativa, y que hoy al tratar de hacerla, pues bueno, seguramente me encontrarán los que se dedican a tratar de evadir los sistemas de seguridad, encontrarán los caminos».
Lo malo por fuera de la narrativa en México, señaló, es que muchos de los cambios legislativos en materia de seguridad, fiscal, tributaria, de derecho, judicial, tienen una de «caperucita», sin embargo, que la intención y acción es un «lobo feroz».
Actualmente, destacó, las decisiones federales, estatales y municipales son inapelables. Por lo que se puede decir que la ley que se propone busca propósitos nobles al igual que se dice con las concesiones de agua, sin embargo, que dejan en un estado de vulnerabilidad, convirtiendo en político lo que debería ser ejecutivo y de acción para facilitar el procedimiento del desarrollo de las funciones de las sociedades.
«Hacer a nuestras sociedades más ágiles, más libres en la acción, pero a la vez más protegidas de las vulnerabilidades, de la delincuencia como las llamadas de extorsión que recibimos todos los días todos los ciudadanos, eso me encantaría que ocurriera y que fuera el fundamento del planteamiento cuando nos dicen que hoy vamos a tener unos teléfonos de prepago controlados por CURP biométrica, por una serie de requisitos y revisiones».
La realidad, añadió, es que los teléfonos desechables continúan siendo una realidad al igual que el registro de una línea a una persona fallecida, ejemplificando que esto se ve esto en votaciones, no teniendo certeza tampoco en el INE.
Así, que las autoridades son absolutas hoy, habiendo una democracia que parece una dictadura. Con ello, que aquel que tiene la necesidad de exigir sus derechos, levantar la voz y expresar que opina lo contrario, es el que se da cuenta de la realidad del país.






















