Explorar los factores que impulsan la motivación personal puede abrir caminos para fortalecer la carrera y asumir nuevos retos profesionales. Sentir inquietud laboral al comenzar el año es una experiencia común y, de acuerdo con expertos y estudios citados por The Conversation, este malestar suele marcar un punto de inflexión en el desarrollo profesional.
Lejos de ser solo una señal de insatisfacción, la sensación de estancamiento puede convertirse en un motor de cambio. Especialistas destacan que reconocer este momento permite transformar la incomodidad en una oportunidad para replantear objetivos y abrirse a nuevas posibilidades dentro o fuera del ámbito actual de trabajo.
Identificar el estancamiento como una etapa natural es el primer paso para avanzar. Los expertos señalan que este sentimiento no implica falta de compromiso, sino que puede indicar que el crecimiento personal ha superado las condiciones del entorno laboral. La profesora Leda Stawnychko explicó que interpretar esta fase como parte del aprendizaje ayuda a enfrentar los retos del inicio de año con mayor claridad.
Aceptar estos periodos como parte del ciclo profesional también reduce la autoexigencia excesiva. Las pausas y transiciones permiten asimilar logros previos y preparar el terreno para nuevas etapas. Reconocerlas como espacios de reflexión favorece una actitud más abierta y receptiva frente al cambio.
Otra estrategia clave consiste en aclarar los motivos de la inquietud y revisar las prioridades actuales. Stawnychko, profesora asociada de Estrategia y Teoría Organizacional en la Universidad Mount Royal, señaló que clarificar lo que hoy resulta importante ayuda a evitar la parálisis ante decisiones relevantes y a enfocar mejor los próximos pasos.
Revisar prioridades implica cuestionar qué se valora en esta etapa de la vida profesional. Factores que antes definían el éxito, como un cargo jerárquico o un salario elevado, pueden ceder espacio a otros como el desarrollo de habilidades, la autonomía o la contribución social, lo que permite ajustar metas de manera más consciente.
Imaginar el rol ideal a partir de las tareas que generan mayor motivación es otra herramienta útil. Analizar el día a día laboral y aquellas actividades que resultan satisfactorias incluso sin una recompensa económica ayuda a identificar fortalezas, motivación intrínseca y posibles vías de desarrollo antes no consideradas.
Finalmente, el desarrollo de nuevas competencias y la ampliación de redes de contacto resultan fundamentales para avanzar. Invertir en formación continua, aprovechar oportunidades de aprendizaje y mantener una actitud flexible y abierta al cambio permite transformar la inquietud inicial en un proceso de crecimiento sostenido a lo largo del año.






















