Emilia Clarke anunció que no volverá a participar en proyectos del género de fantasía tras su experiencia en Juego de tronos, serie que la lanzó a la fama mundial como Daenerys Targaryen. En una entrevista con The New York Times, durante la promoción de su nueva serie Ponies, la actriz fue contundente al asegurar que es “muy poco probable” que vuelva a interpretar personajes ligados a dragones o mundos similares.
Durante ocho años, Clarke dio vida a uno de los personajes más emblemáticos de la televisión contemporánea, lo que le valió cuatro nominaciones al Emmy. Sin embargo, el final de Daenerys en la última temporada tuvo un fuerte impacto emocional en la actriz. Al leer los guiones, confesó haber quedado en shock y profundamente afectada por la muerte y el giro inesperado de su personaje.
La actriz relató que la noticia fue tan dura que salió a caminar durante horas y terminó con ampollas en los pies, intentando procesar lo que acababa de leer. También recurrió a su madre en busca de consuelo, incapaz de revelar detalles, pero visiblemente alterada por el rumbo que tomaría la historia.
Clarke compartió que incluso llegó a debatir con su familia sobre la moralidad de Daenerys y la percepción que el público tendría de ella. Estas conversaciones reflejaron la carga emocional que implicó interpretar a un personaje cuya transformación final resultó desconcertante incluso para su propia intérprete.
La conversión de Daenerys en la llamada “Reina Loca” provocó una fuerte reacción entre los seguidores de la serie. Muchos fans criticaron la rapidez del cambio y consideraron que el desarrollo del personaje fue apresurado, lo que generó una intensa polémica tras el final de la producción de HBO.
La actriz también expresó su inconformidad con el cierre de la serie, señalando en entrevistas previas que la última temporada priorizó el espectáculo visual por encima del desarrollo de personajes y los diálogos, un aspecto que para ella era fundamental en el proceso actoral.
Con el paso del tiempo, Clarke asegura haber encontrado cierta paz con el legado de Juego de tronos, aunque admite que le será difícil analizar la serie con total objetividad. Aun así, reafirma su compromiso con Daenerys y entiende la frustración de los fans. Su decisión de alejarse del género fantástico marca el cierre definitivo de una etapa intensa, tanto profesional como emocional, en su carrera.






















