Empresas Globales consideró legítimo el aumento de aranceles a importaciones provenientes de países con los que México no tiene tratado comercial, al señalar que se trata de una medida orientada a proteger el empleo, la producción formal y a corregir prácticas que distorsionan los mercados y la competencia.
El organismo, que representa a 61 empresas transnacionales con operaciones en el país, reconoció que las modificaciones a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (LIGIE), impulsadas por el Gobierno de México, buscan combatir prácticas desleales del comercio internacional y avanzar hacia un entorno productivo más equilibrado.
Empresas Globales subrayó que, ante un contexto global marcado por la subvaluación y otras prácticas que alteran el funcionamiento normal de los mercados, es válido que México fortalezca sus instrumentos de política comercial para proteger el empleo, la producción formal y la integración productiva nacional.
Asimismo, destacó la importancia de contar con reglas claras y condiciones equitativas para las empresas que operan conforme a la ley y realizan inversiones de largo plazo en el país, en apego al Estado de Derecho y con certidumbre jurídica.
El organismo consideró crucial que estas medidas incluyan mecanismos de adecuación, como exenciones para insumos críticos y bienes intermedios estratégicos, así como ajustes administrativos ágiles y revisiones periódicas basadas en evidencia, a fin de evitar distorsiones e ineficiencias en las cadenas de suministro.
Advirtió que muchas empresas dependen de insumos importados que no cuentan con una oferta nacional suficiente en volumen, calidad o competitividad, especialmente en sectores estratégicos vinculados al T-MEC, por lo que es indispensable considerar la realidad productiva del país.
Finalmente, Empresas Globales afirmó que la eficacia de la política arancelaria dependerá de una implementación inteligente, flexible y revisable, y reiteró su disposición a colaborar técnicamente con la Secretaría de Economía para fortalecer el desarrollo industrial de México sin afectar su integración regional y global ni la confianza de los inversionistas.






















