El Día de Acción de Gracias, celebrado cada cuarto jueves de noviembre, es una de las festividades más importantes en Estados Unidos, pero su historia dista de la versión idealizada difundida durante generaciones. Mucho antes de la llegada de los colonos europeos, los pueblos indígenas realizaban rituales de agradecimiento por las cosechas, como la Danza del Maíz Verde. Las primeras ceremonias europeas en el continente ocurrieron en el siglo XVI, décadas antes del famoso festejo de 1621 en Plymouth, que posteriormente se popularizó como el “primer Thanksgiving”.
La celebración de 1621 fue un festival de tres días organizado por los peregrinos para marcar la cosecha, más cercano a una reunión inglesa tradicional que a un acto simbólico de unión con los pueblos nativos. Los Wampanoag no fueron invitados formalmente; acudieron tras escuchar disparos y luego se sumaron al convivio. Aunque ese episodio se ha romantizado, la relación entre peregrinos e indígenas era tensa y marcada por alianzas temporales que se rompieron poco después, derivando en guerras, desplazamientos y actos de violencia que hoy muchas comunidades recuerdan como un legado doloroso.
A lo largo de los siglos, las celebraciones de agradecimiento se realizaban de forma local y esporádica. En 1789, George Washington proclamó el primer día nacional, aunque la festividad no se consolidó hasta 1863, cuando Abraham Lincoln la instituyó como un feriado anual en plena Guerra Civil, buscando cohesión nacional. Décadas más tarde, en 1941, el Congreso fijó oficialmente el cuarto jueves de noviembre como la fecha definitiva, tras ajustes propuestos por Franklin D. Roosevelt para impulsar la economía durante la Gran Depresión.
El menú tradicional de Thanksgiving también ha cambiado con el tiempo. En 1621, los alimentos incluyeron venado, maíz, mariscos y aves silvestres, pero no el pavo como plato central. Su protagonismo llegó después, impulsado por campañas comerciales en el siglo XX. Hoy, Estados Unidos consume alrededor de 46 millones de pavos durante la festividad, acompañados de platillos como puré de papas, rellenos, salsa de arándanos y pastel de calabaza.
Varias costumbres actuales tienen raíces antiguas, como romper el wishbone, práctica heredada de los romanos. Asimismo, el feriado ha adquirido una fuerte dimensión comercial, pues marca el inicio de la temporada navideña y del Black Friday, lo que ha desplazado parte de sus significados originales asociados con la gratitud y la convivencia familiar.
Aunque para millones Thanksgiving sigue siendo un día de unión, comida y tradiciones familiares, para otros sectores representa una fecha de reflexión crítica. Desde los años setenta, diversas comunidades indígenas han promovido el Unthanksgiving Day, un día de luto destinado a recordar la violencia, las pérdidas y el despojo sufridos desde la llegada de los colonos europeos.
Así, Thanksgiving convive hoy entre la celebración popular y la memoria histórica, evidenciando los contrastes que rodean una de las festividades más emblemáticas de Estados Unidos.






















