Albaro Sandoval
Mazatlán, Sinaloa.- La expansión inmobiliaria en Mazatlán está provocando la destrucción de la selva baja caducifolia, conocida localmente como monte, advirtió Raquel Zapién, directora del proyecto periodístico ambiental Son Playas.
Señaló que esta problemática está documentada en el Programa de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano publicado por el Instituto Municipal de Planeación de Mazatlán donde se establece que la mancha urbana del municipio creció más del doble y de manera desordenada en los últimos 30 años.
Explicó que este crecimiento ha traído consigo impactos ambientales importantes, como la pérdida de biodiversidad, el relleno de afluentes pluviales naturales y la modificación de arroyos, lo que altera el funcionamiento natural del ecosistema.
“Es toda una cadena de consecuencias. La mala planeación, la expansión urbana acelerada y desordenada que ha tenido Mazatlán toda su vida nos está provocando problemas. No lo digo yo, lo dicen documentos oficiales como el del IMPLAN”, subrayó.
Raquel Zapién indicó que la sustitución de la vegetación por superficies de concreto impide la recarga de los acuíferos, lo que forma parte de una cadena de afectaciones derivadas de la urbanización acelerada.
Alertó que la destrucción del hábitat incrementa la vulnerabilidad de la población, ya que se están ocupando zonas de riesgo, como las faldas de los cerros, lo que pone en peligro a miles de familias y las autoridades continúan otorgando permisos de construcción y cambios de uso de suelo en áreas que no debería haber edificaciones.
estacó que, aunque existen leyes y reglamentos, se han autorizado construcciones y cambios de uso de suelo en áreas que deberían conservarse, por lo que consideró necesario reforzar la planeación urbana y la protección del entorno natural.






















