El Fiesta Bowl respondió a su prestigio. Miami derrotó 34-27 a Ole Miss en un partido intenso, dinámico y marcado por ofensivas explosivas que intercambiaron golpes desde el inicio.
Las defensivas fueron llevadas al límite en un duelo de ritmo alto y jugadas grandes.
Miami fue más efectivo en los momentos clave, controló el reloj y ejecutó mejor en el cierre.
Ole Miss presionó hasta el final, pero no logró revertir la ventaja.
Un triunfo que consolida a Miami como un programa capaz de competir en escenarios mayores.






















