Desde hace 33 años, la Frutería Don Pedrito es parte esencial de la vida cotidiana en la zona centro de la ciudad. Este negocio familiar, reconocido por ofrecer productos de temporada y cuya especialidad es la mandarina, tiene sus raíces en la tradición y el esfuerzo de la familia Gutiérrez.
Salvador Gutiérrez, actual propietario del establecimiento, recuerda los inicios del proyecto, fundado en 1992 por sus padres y fortalecido con el apoyo de sus hermanos. Hoy, asegura que cada jornada de trabajo representa un motivo para seguir adelante.
“Comenzamos como un negocio familiar impulsado por mi madre y mis hermanos, y aquí seguimos después de tantos años, gracias a Dios”, expresó.
A lo largo de más de tres décadas, Don Pedrito ha enfrentado momentos difíciles. La sequía, la escasez de productos y los cambios económicos han sido de los retos más importantes. Sin embargo, el dueño del lugar afirmó que el esfuerzo constante, la dedicación diaria y la búsqueda de promociones han sido la clave para mantenerse de pie.
En un sentido espiritual, Gutiérrez agradeció a Dios, y lo reconoció como una inspiración y fortaleza para continuar con la tienda.
“La vida es de retos, hay temporadas buenas y malas. Este año ha sido complicado por la sequía y otros factores, pero con trabajo y empeño hemos logrado seguir adelante, gracias a Dios”, señaló Gutiérrez.
Para Salvador, la frutería no solo es un medio de sustento, sino un legado familiar. Por ello, envió un mensaje al resto de emprendedores, invitándolos a no rendirse aun cuando el panorama parece complicado.
“Los tiempos cambian y no siempre son fáciles, pero hay que echarle ganas. Emprender es difícil, sí, pero con perseverancia se puede salir adelante”, concluyó.






















