Dos de los hijos del actor y director Rob Reiner y de su esposa Michele Singer Reiner rompieron el silencio tras el asesinato de ambos ocurrido el domingo en Los Ángeles. Jake y Romy Reiner expresaron que atravieszan un “dolor inimaginable” por la “horrible y devastadora pérdida” de sus padres y solicitaron privacidad y respeto ante la atención mediática.
En un comunicado difundido este miércoles, los hermanos pidieron que las especulaciones en torno al caso se moderen “con compasión y humanidad”, sin referirse directamente a la acusación contra su hermano Nick Reiner. Subrayaron que Rob y Michele no solo eran sus padres, sino también sus mejores amigos.
Jake y Romy agradecieron las múltiples muestras de apoyo y condolencias recibidas por parte de familiares, amistades y personas de distintos ámbitos, y solicitaron que sus padres sean recordados por “las increíbles vidas que vivieron y el amor que dieron”.
Nick Reiner, de 32 años, compareció este miércoles por primera vez ante un tribunal de Los Ángeles, donde renunció a declararse culpable o inocente de dos cargos de asesinato en primer grado. La audiencia fue breve y se acordó aplazar el proceso hasta el próximo 7 de enero.
Durante la comparecencia, el acusado respondió únicamente para confirmar que entendía su derecho a un juicio rápido. Por orden judicial, los medios no pudieron filmarlo y su presencia fue discreta; posteriormente se informó que vestía un uniforme de prevención de suicidios y permanecía esposado.
El abogado defensor, Alan Jackson, señaló que el caso presenta “cuestiones complejas y delicadas” que deben resolverse con cautela, y pidió permitir que el sistema judicial avance sin juicios apresurados. Especialistas consultados indicaron que el retraso podría obedecer a una evaluación psiquiátrica para determinar si el acusado es apto para enfrentar el juicio.
Hasta la próxima audiencia, Nick Reiner permanecerá bajo custodia en el centro penitenciario Twin Towers Correctional Facility. La fiscalía no ha definido si solicitará la pena de muerte, mientras que autoridades de Los Ángeles calificaron el caso como “desgarrador” y de profundo impacto no solo para la familia Reiner, sino para toda la ciudad.






















