Las clínicas de Gaza “están casi en silencio”, advirtió Inger Ashing, directora de Save The Children. Los niños, debilitados por el hambre y las enfermedades, apenas pueden hablar o llorar. La ONU ha declarado oficialmente hambruna en el tercio norte del enclave.
Ashing denunció que miles de camiones con ayuda vital permanecen bloqueados mientras los niños sufren en los hospitales y puso un ejemplo desgarrador: un niño escribió “Quisiera estar en el cielo, donde está mi madre, donde hay amor, hay comida y hay agua”.
La responsable humanitaria hizo un llamado urgente al Consejo de Seguridad: “La inacción es una opción. La indecisión es complicidad. Los niños han llegado a su punto de quiebre”.
Una crisis humanitaria que exige acción inmediata: hambre, desplazamiento y violencia afectan a la infancia palestina cada día.






















