La actual administración logrará avanzar en la construcción de un sistema universal de salud mediante la integración operativa de las instituciones públicas para el intercambio de servicios médicos en casi todas las áreas clínicas, aunque quedará pendiente concretar la figura de un prestador único. Así lo afirmó el subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, Eduardo Clark.
El funcionario explicó que, aunque el esquema de un sistema único se ha planteado desde hace más de 30 años, no prosperó por falta de voluntad política. En esta etapa, consideró viable consolidar acuerdos interinstitucionales gracias a la compra consolidada de medicamentos y servicios a cargo de la Secretaría de Salud, así como al uso de plataformas digitales que permitan definir compensaciones económicas desde el primer nivel de atención.
Uno de los efectos esperados de este modelo es que los pacientes regresen a las unidades públicas de salud, desplazadas durante décadas por los consultorios adyacentes a farmacias, donde se atienden padecimientos comunes. Clark señaló que esta reintegración permitirá fortalecer la atención primaria y reducir la dependencia de esquemas privados para enfermedades básicas.
Clark, quien retomó el proyecto hace seis meses, reconoció que se trata de un esfuerzo de largo plazo, ya que implica desvincular la atención médica de la condición laboral de los pacientes. Subrayó que la fragmentación del sistema es uno de los principales retos y que se requiere consenso político, financiero y económico para avanzar de manera sostenida.
La meta para los próximos cinco años es alcanzar la integración operativa del sistema, lo cual se ve facilitado por la creación de IMSS-Bienestar, que concentra a 24 estados y evita negociaciones individuales. En este esquema participarán el IMSS, Issste, institutos nacionales de salud, hospitales de alta especialidad, así como los servicios médicos de Pemex, la Defensa Nacional y la Marina.
El subsecretario destacó que el desarrollo de las tecnologías de la información permitirá establecer reglas claras sobre intercambio de servicios, costos, verificación de derechos y mecanismos de pago. Añadió que, a diferencia de intentos anteriores, ahora existe voluntad política, especialmente del IMSS, y un nuevo modelo de atención basado en servicios y no en insumos, apoyado por la compra consolidada.
Finalmente, aseguró que la saturación de clínicas y hospitales no será un obstáculo insalvable, ya que existen áreas con capacidad ociosa, como unidades rurales de IMSS-Bienestar o servicios de radioterapia y estudios de imagen. No obstante, advirtió que será clave mejorar los esquemas de referencia y contrarreferencia para equilibrar la demanda y evitar tanto la saturación como el subuso de instalaciones.






















