Italia se ha extraviado de los sitios de honor del futbol en Mundiales desde hace dos décadas y se encuentra a dos partidos de cambiar su historia o extender la agonía. Si la Azurri quiere estar en su primera Copa del Mundo desde 2014, debe vencer hoy a Irlanda del Norte, en Bérgamo, y después a Gales o Bosnia el 31 de marzo, para dejar atrás sus dolorosos fracasos en los repechajes rumbo a Rusia 2018 y Qatar 2022.
“Es innegable que hay nerviosismo”, manifestó el técnico Gennaro Gattuso. “Sólo alguien sin sangre corriéndole por las venas no lo sentiría. Pero tenemos que hacer un buen trabajo transmitiendo mucha positividad”.
Cuando Fabio Cannavaro alzó el trofeo dorado de la FIFA dentro del estadio Olímpico de Berlín en 2006, pocos podrían haber imaginado el dolor que el mayor evento del futbol le infligiría a Italia durante los siguientes 20 años.
La Azzurri protagonizó una lamentable defensa del título en 2010, cuando no ganó ningún partido en una bochornosa eliminación en la fase de grupos, mientras en 2014 nuevamente no alcanzó la fase de eliminación directa al quedar fuera por un gol que Uruguay anotó poco después de que Luis Suárez mordiera al defensor italiano Giorgio Chiellini.
En 2018 y 2022, los italianos ni siquiera llegaron al torneo al quedar fuera en el playoff europeo en una humillación absoluta para una nación enloquecida por el futbol. Hace menos de cinco años, la Nazionale acarició por instantes lo más alto del futbol europeo tras conquistar la Eurocopa en Inglaterra, pero su dominio fue efímero.
El tiempo pareció demostrar que ese título fue sólo un espejismo para una selección que, con la excepción de su final en la Eurocopa 2012 y de su título en 2021, no ha cesado de decepcionar a sus tifosi, especialmente en el principal torneo de la FIFA.
“Los resultados de hoy se remontan a hace 20 años, a la época en que nos apoyábamos en nuestras figuras, los Buffon, Cannavaro y Totti, pensando que serían eternos”, estimaba recientemente el antiguo arquero y actual directivo de la Azzurra, Gianluigi Buffon.
“Ya en aquel momento había que repensar en los modelos técnicos y tácticos, pero fuimos como la cigarra (de la fábula con la hormiga)”, lamentó Gigi.
Liderado en diferentes épocas por figuras como Giuseppe Meazza, Gianni Rivera, Paolo Rossi o Roberto Baggio, el futbol italiano no ha producido últimamente talentos que marquen una generación, como Kylian Mbappé con Francia o Lamine Yamal en España.
“No es verdad que ya no haya talentos en Italia”, objetó en una entrevista en el Corriere della Serra el antiguo seleccionador Cesare Prandelli (2010-14). “Es sólo que los cultivamos de la peor de las formas”. Según Prandelli, el problema del calcio radica en la formación.
“Si hace 10 años hubiésemos tenido la suerte de tener un talento como Yamal, lo habríamos hecho huir.”
En la llave D del playoff europeo se definirá al último rival de México en el grupo A del Mundial. Dinamarca se enfrentará hoy en la semifinal de la repesca a Macedonia del Norte y el ganador se medirá al vencedor del duelo entre República Checa e Irlanda.






















