El Parlamento de Italia aprobó la primera ley a nivel mundial dedicada a combatir la obesidad, considerada ahora oficialmente como una enfermedad crónica, progresiva y recurrente. La normativa, compuesta por seis artículos, fue avalada sin modificaciones en el Senado, tras haber pasado por la Cámara de Diputados en mayo. El marco legal incluye medidas que abarcan la salud, la educación, el empleo, la información pública y la formación profesional.
Uno de los puntos centrales de la ley es el reconocimiento del derecho de las personas con obesidad a acceder a servicios médicos dentro de los Niveles Esenciales de Asistencia (LEA), lo que garantiza cobertura gratuita a través del Sistema Nacional de Salud. Con ello, Italia busca asegurar una atención integral para quienes padecen esta condición, eliminando barreras económicas y sociales.
La normativa también establece un programa nacional de prevención y tratamiento de la obesidad, con un presupuesto inicial de 700 mil euros en 2025, que aumentará a 800 mil en 2026 y alcanzará 1,2 millones de euros anuales a partir de 2027. Estos fondos se destinarán a promover la actividad física, la nutrición adecuada desde la infancia, el apoyo a la lactancia materna y campañas de sensibilización dirigidas a familias y comunidades.
Además, se fomenta la inclusión de las personas con obesidad en espacios educativos, laborales, deportivos y recreativos, con el fin de erradicar prejuicios y discriminación. Paralelamente, se destinarán 400 mil euros anuales a la formación de médicos, pediatras, estudiantes universitarios y personal sanitario, garantizando competencias actualizadas para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la obesidad.
Finalmente, la ley contempla la creación del Observatorio para el Estudio de la Obesidad (OSO) dentro del Ministerio de Salud, que supervisará la aplicación de las medidas y presentará un informe anual con datos y evidencia científica. El ministro de Salud, Orazio Schillaci, destacó que esta normativa refuerza el compromiso cívico de Italia con la salud pública, al reconocer la obesidad como un factor de riesgo clave para diversas enfermedades crónicas y subrayar la importancia de la prevención.





















