John Harbaugh fue presentado como el entrenador en jefe número 21 en la historia de los New York Giants, pero su llegada no es una más.
Con un Super Bowl, 12 apariciones en playoffs y 18 temporadas al frente de los Ravens, firmó un contrato de cinco años cercano a los 100 millones de dólares, lo que automáticamente le otorga mayor influencia dentro de la organización.
A diferencia de la estructura tradicional, Harbaugh reportará directamente a los propietarios —las familias Mara y Tisch— y no al gerente general Joe Schoen, un cambio que generó ruido desde el primer momento.
Sin embargo, Harbaugh fue tajante: la jerarquía no es el tema central. “Todos reportamos al jefe, y el jefe son los propietarios”, afirmó, subrayando que el éxito depende del trabajo conjunto.
Tanto Schoen como Chris Mara insistieron en que no existe una “última palabra” individual, sino un modelo colaborativo donde Harbaugh será la pieza clave del engranaje.
Con el saludo directo a los jugadores y un mensaje de unidad, el nuevo ciclo de Giants arranca con poder claro, pero con un discurso de equipo antes que de ego.






















