El Kairat Almaty dio la sorpresa en la Champions League al eliminar al Celtic de Glasgow, uno de los clubes históricos del futbol europeo.
Tras empatar sin goles en los dos partidos, la serie se definió en penales, donde el portero kazajo Temirlan Anarbekov fue el héroe al detener tres disparos y sellar la clasificación con marcador de 3-2.
Con este triunfo, el futbol de Kazajistán regresa a la “Orejona” después de una década de ausencia, desde la participación del Astana en 2015.
Más allá del resultado deportivo, la eliminatoria será recordada por su carácter insólito: los casi 5 mil 700 kilómetros que separan Glasgow de Almaty, convirtiéndola en una de las más largas en la historia de la UEFA.
La ciudad kazaja, enclavada en Asia Central, se coloca ahora en el mapa del futbol continental como el nuevo destino inesperado de la Champions, confirmando que en este torneo siempre hay espacio para historias épicas.






















