La imposición de aranceles por Estados Unidos al acero y aluminio mexicano obedece más a una decisión política que económica, ya que no existe justificación válida para afirmar que el comercio entre México y Estados Unidos ha sido desfavorable para ambas partes, argumentó investigadora de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas (FEIyPP) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
La doctora Jessica Yanet Soto Beltrán destacó que ambos países han cosechado beneficios mutuos, en especial gracias al Tratado de Libre Comercio. La investigadora explicó que México ha logrado un crecimiento económico sustancial debido al libre comercio con Estados Unidos, sobre todo en sectores estratégicos como la industria automotriz, electrónica y de la construcción.
Señaló que, aunque México ha sido uno de los mayores beneficiarios, Estados Unidos también se ha visto favorecido por el acceso a insumos a precios competitivos, “esta relación ha permitido a las empresas estadounidenses mantener su competitividad en un mercado global donde la innovación y los costos son factores clave para sobrevivir”, expuso.
En cuanto a los aranceles, Soto Beltrán consideró que, aunque se busca proteger la economía estadounidense, la medida podría resultar contraproducente, y explicó que estos no solo incrementarán el costo de los productos finales que consume la población estadounidense, sino que también elevarán los costos de los insumos necesarios para las industrias.
Sobre la reciente postergación de los demás aranceles, Soto Beltrán subrayó que las amenazas de Estados Unidos no son simplemente tácticas de presión. Indicó que, más allá de la diplomacia y los intercambios comerciales, hay una verdadera intención de modificar la dinámica de las cadenas de suministro, buscando reducir la dependencia de las empresas estadounidenses hacia México.
Esto, según la investigadora, podría tener repercusiones económicas tanto en México como en el propio Estados Unidos, ya que el país vecino no está ajeno a los efectos negativos de elevar los costos de producción.
México debe tomar medidas estratégicas para disminuir su dependencia de Estados Unidos, una opción viable, dijo, es fomentar la sustitución de importaciones y fortalecer la producción interna, aunque reconoció que se trata de un proceso a largo plazo.
En este sentido, destacó la importancia de que México impulse su industria nacional y busque un mayor fortalecimiento de los encadenamientos productivos internos para reducir la vulnerabilidad que puede generar la dependencia de un solo socio comercial.
Por último, la doctora Jessica Yanet Soto Beltrán hizo un llamado a las autoridades mexicanas para que, si bien no debe abandonar su relación con Estados Unidos, también busque diversificar sus relaciones comerciales con otras regiones del mundo, como Europa y Asia.

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