El presidente de la Academia de los Premios César, Gregory Caulier, rechazó de manera categórica las teorías que sugerían que Jim Carrey habría sido suplantado por un imitador durante la última ceremonia en París.
La controversia comenzó tras la difusión de imágenes en redes sociales, donde se insinuaba el uso de prótesis y peluca para replicar la apariencia del actor, lo que impulsó rumores sobre una supuesta suplantación en uno de los eventos más destacados del cine francés.
Caulier, máximo responsable de los César, atribuyó la ola de especulaciones a la repercusión mediática que alcanzan figuras de gran proyección en el cine contemporáneo.
En declaraciones enviadas a Variety, sostuvo que para él se trata de “un tema irrelevante”, y agregó que solo recuerda de Carrey “su generosidad, su amabilidad, su benevolencia, su elegancia”.
El representante de la gala indicó que la visita de Carrey estaba prevista desde el verano y que la organización incluyó ocho meses de “conversaciones constructivas”.
El propio Caulier relató el nivel de compromiso exhibido por la estrella canadiense.
“Trabajó en su discurso en francés durante meses», contó el presidente de la Academia, quien detalló además que Carrey le consultaba a menudo por la pronunciación exacta de ciertas palabras.
El artista de Hollywood asistió al evento acompañado por su pareja, su hija, su nieto y un grupo cercano de familiares y amigos, además de su publicista de larga data y el cineasta Michel Gondry, uno de sus colaboradores más reconocidos.
Durante la ceremonia, Jim Carrey subió al escenario visiblemente conmovido para recibir el César honorífico, sucediendo a Julia Roberts en la distinción.
Su discurso, pronunciado en francés y con esfuerzo perceptible, incluyó una referencia a sus raíces: hace unos 300 años, según compartió el propio Carrey, su tataratataratatarabuelo, Marc-François Carré, nació en Francia, en Saint Malo, antes de emigrar a Canadá.
El homenaje también incluyó palabras dedicadas a su padre, Percy Joseph Carrey, a quien definió como “el hombre más gracioso que he conocido”, y de quien aseguró que le enseñó el valor del amor, la generosidad y la risa.
La audiencia, compuesta por referentes del cine francés, respondió con una ovación de pie.
A pesar del tono íntimo y la presencia familiar, las sospechas sobre la autenticidad del actor se multiplicaron en plataformas digitales.
El artista drag Alexis Stone sostuvo la controversia al publicar en Instagram imágenes de prótesis, insinuando haber personificado a Carrey en la gala.
La actriz Megan Fox manifestó su desconcierto en ese contexto: “No puedo manejar más estrés en este momento; necesito saber si esto es real”, escribió en tono humorístico en la misma red social.
Las discusiones sobre la fisonomía de Carrey y supuestos cambios en su rostro se expandieron por internet, aunque los organizadores y testigos presenciales reiteraron que el homenajeado fue, sin lugar a dudas, el actor de La máscara y The Truman Show.
La ceremonia de los Premios César es reconocida como el máximo galardón del cine francés.
La participación de Carrey no solo implicó un reencuentro con su viejo amigo Michel Gondry, director de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, sino que también permitió al actor volver a conectar con el público europeo tras haber anunciado en 2022 su alejamiento de los escenarios.
En ese momento, Carrey había declarado que probablemente se retiraría: “Me gusta mi vida tranquila, pintar y mi vida espiritual… Siento que tengo suficiente. He hecho suficiente. Soy suficiente”.
Sin embargo, en diciembre de 2024, matizó su postura y describió su retiro como un periodo de “descanso intensivo”.
El presidente de la Academia reafirmó la autenticidad del evento al señalar que la visita del actor fue “un acto de generosidad y de cariño hacia el cine francés y su propia historia”.






















