A casi un año del estallido de violencia que sacudió al estado, el Obispo de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, dirigió un emotivo mensaje a los ciudadanos durante una marcha por la paz, en la que llamó a no olvidar a las víctimas y a seguir trabajando juntos por una ciudad más justa, fraterna y segura.
En su discurso, el líder eclesiástico exhortó a los culiacanenses a acompañar a quienes sufren, a educar a los jóvenes en la verdad y el bien, y a fortalecer la vida familiar y comunitaria como bases fundamentales para la reconstrucción del tejido social.
“La construcción de la paz exige el compromiso firme de nuestras autoridades civiles y políticas, llamadas a servir al bien común con honestidad, justicia, verdad y transparencia”.
Con palabras firmes, el Obispo pidió a los gobernantes no caer en la omisión ni en la indiferencia, sino actuar con valentía para garantizar seguridad, oportunidades y un futuro digno para toda la ciudadanía.
También agradeció a las personas, instituciones y asociaciones que han levantado la voz en favor de la vida y la dignidad humana:
“No estamos solos, cristo camina con los pobres y su espíritu nos impulsa a ser testigos de un mundo nuevo, de una sociedad nueva”.
Durante la marcha, Herrera Quiñónez subrayó la importancia de mantener viva la memoria de las víctimas y convertir el dolor en un motor de esperanza.
“Las lágrimas de quienes han perdido familiares, amigos, hijos, de quienes han perdido sus negocios o sus trabajos, deben ser semilla de esperanza para una ciudad más justa y fraterna.”
Al concluir su mensaje, impartió una bendición a los presentes y reafirmó su fe en que, con la ayuda de Dios, Culiacán puede recuperar la paz que tanto anhela.
“La paz es posible, y con la ayuda de Dios, Culiacán vivirá en paz. Eso lo tenemos que tener bien presente en nuestras vidas.”
Con vivas a Culiacán, a la paz, a las familias y a Cristo, el Obispo selló un momento cargado de esperanza, fe y compromiso con la transformación social del estado.






















