Las tendencias actuales en cuidado de la piel apuntan a rutinas más simples y al fortalecimiento de la barrera cutánea, según especialistas de Cleveland Clinic. Este enfoque responde a la proliferación de consejos no profesionales en redes sociales y a recomendaciones generadas por inteligencia artificial, que pueden resultar perjudiciales.
Frente a este escenario, los expertos sugieren reducir la cantidad de productos y priorizar fórmulas con respaldo científico. El objetivo es evitar irritaciones, daños acumulativos y obtener resultados más estables y duraderos en la salud de la piel.
La esteticista Ashlyn Yanke, de Cleveland Clinic, señala que la base de una buena rutina consiste en productos suaves, sin fragancia, y el uso diario de protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior. En casos de piel seca o dañada, recomienda comenzar con un limpiador delicado y añadir un sérum hidratante como el ácido hialurónico.
Entre los ingredientes más valorados destaca la vitamina C por su acción frente a la hiperpigmentación, así como el ácido hialurónico por su capacidad de hidratar y mejorar la textura. Las ceramidas, que constituyen cerca del 50% de la epidermis, son claves para mantener la integridad de la barrera cutánea y prevenir la pérdida de agua.
La niacinamida también gana protagonismo por su aporte a la luminosidad, la reducción de la inflamación y la prevención de brotes, especialmente en pieles sensibles. En el ámbito antiedad, el ácido glicólico y el retinol siguen siendo ingredientes preferidos por su eficacia para suavizar arrugas y mejorar el aspecto general de la piel.
El llamado skinimalismo propone racionalizar el cuidado diario para evitar la irritación causada por el uso excesivo de cosméticos. De acuerdo con Cleveland Clinic, una rutina básica puede limitarse a limpieza suave, hidratación y protector solar. A esto se suma la tendencia de la skinificación, que apuesta por productos multifunción para reducir pasos.
Finalmente, los expertos advierten sobre los riesgos de seguir recomendaciones genéricas de influencers o inteligencia artificial. Subrayan la importancia de conocer el propio tipo de piel, realizar pruebas antes de incorporar nuevos productos y consultar con un dermatólogo, especialmente en personas con piel sensible o antecedentes de enfermedades cutáneas.






















