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Las primeras fotos en alta definición de la misión Artemis II a la Luna

por | Abr 7, 2026

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Después de la gran expectativa por el paso de la misión Artemis II de la NASA por el lado oculto de la Luna en más de medio siglo, salieron a luz las primeras fotografías en alta definición del histórico viaje.

El equipo de cuatro astronautas se internó en la llamada “cara oculta” del satélite y estableció un nuevo récord al convertirse en los humanos que han viajado más lejos de su planeta natal, superando la distancia alcanzada por la histórica misión Apolo 13, de acuerdo con información de la NASA.

La primera fotografía difundida por la NASA fue la que recuerda a uno de los hitos de la exploración espacial: la “salida de la Tierra” o “Earthrise”.

El 6 de abril de 2026, mientras orbitaban la Luna, los tripulantes de Artemis II lograron registrar una puesta de la Tierra desde la lejanía, evocando la famosa fotografía tomada por Bill Anders durante el vuelo de Apolo 8 en 1968.

En esa ocasión, Anders, junto a Frank Borman y Jim Lovell, se encontraba realizando la cuarta órbita lunar cuando, de manera inesperada, contemplaron la aparición de la “canica azul” de nuestro planeta ascendiendo sobre el horizonte lunar.

La fotografía original, según describe la NASA, fue posible gracias a una maniobra de rotación de la nave, que permitió a Anders captar la imagen en blanco y negro. Tras perder momentáneamente el planeta de vista, Lovell le entregó un carrete a color para la cámara Hasselblad, con la que Anders obtuvo la instantánea considerada una de las más trascendentales en la historia de la humanidad.

 “Esta icónica fotografía, tomada a bordo del Apolo 8 por Bill Anders, muestra la Tierra asomándose por encima de la superficie lunar mientras la primera nave espacial tripulada circunnavegaba la Luna”, explica la agencia espacial estadounidense en su portal.

La importancia de la imagen radica en que fue la primera vez que una persona logró fotografiar la Tierra desde la órbita de otro mundo. El carrete utilizado debió ser transportado de vuelta y revelado en la Tierra, lo que añade complejidad al logro técnico y humano alcanzado por la tripulación del Apolo 8.

El registro, bautizado como Earthrise, fue tomado el 24 de diciembre de 1968 y permanece como un símbolo del alcance de la exploración espacial.

En su misión, el equipo de Artemis II experimentó la misma secuencia: observaron la puesta de la Tierra cuando el planeta desapareció detrás del lado oculto de la Luna y presenciaron su reaparición al otro extremo, replicando el fenómeno conocido como “amanecer de la Tierra”.

Esta experiencia, ahora capturada con tecnología de última generación, refuerza el puente entre la era Apolo y la nueva generación de exploradores.

El paso de Artemis II por el lado oculto de la Luna también permitió comprobar la robustez de los sistemas automáticos de la nave Orion durante los 50 minutos de incomunicación.

Ninguna señal pudo enviarse ni recibirse en ese intervalo, una circunstancia prevista que, según la NASA, representa un requisito clave para futuras misiones en destinos aún más lejanos.

La capacidad de la nave para operar sin soporte desde la Tierra constituye un avance esencial para los planes de exploración humana a Marte y otros cuerpos del sistema solar.

La tripulación de Artemis II tuvo el privilegio de presencial el fenómeno astronómico de un eclipse total, que resultó excepcional por su duración y por el entorno en el que se produjo.

Los astronautas se encontraban en la órbita lunar, una posición que permite contemplar la silueta completa de la Luna bloqueando la luz solar, una escena imposible de replicar desde la superficie terrestre.

La corona solar, normalmente invisible, se desplegó en todo su esplendor frente a los ojos de los ocupantes de Orión, quienes documentaron el suceso tanto con cámaras fotográficas como con instrumentos científicos de medición.

La misión Artemis II forma parte del programa de exploración lunar de la NASA que busca reinstalar la presencia humana en la superficie de la Luna y preparar la infraestructura para viajes más ambiciosos.

Los resultados de esta misión permitirán evaluar la preparación tecnológica y operativa para futuras incursiones, incluido el eventual alunizaje de una tripulación en los próximos años.

En este contexto, la colaboración internacional también se ha consolidado como una característica central de la nueva era espacial.

La participación de Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense, subraya la dimensión cooperativa que define el proyecto Artemis.

El recorrido de los cuatro astronautas no solo implica un logro tecnológico, sino que también representa un paso relevante en la historia de la cooperación científica y espacial.

La misión dejó una serie de imágenes y registros inéditos, entre ellos la puesta y el amanecer de la Tierra sobre el horizonte lunar y la observación directa del eclipse solar prolongado en la órbita de la Luna.

Estos documentos, ya analizados por la NASA, pasarán a formar parte del acervo de la exploración humana del espacio y contribuirán al diseño de las próximas etapas del programa Artemis y las futuras misiones más allá de la órbita lunar.

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