Bernardo Hurtado
Culiacán, Sinaloa-. En el sector empresarial, los más hábiles serán quienes podrán salir adelante considerando la reducción gradual de la semana laboral, informó el analista político Sergio Álvarez Torres para Viva La Noticia.
Comentando que es una condición de presión sobre aquellos empresarios que han estado reduciendo sus márgenes, señaló que esto también es en sus ventas, cajas, así como su participación de mercado hasta asfixiarlos.
«Las economías de escala se van hacer de cargo de quedarse y repartirse las oportunidades de negocio y mercado que existen en razón de que los que son más pequeños tienen menos capacidad de escala, menos capacidad integrada para sobrevivir y ser capaces de trascender. Con estos cambios que vienen y que no benefician en nada al trabajador, porque si quisiéramos beneficiarlo, se hubiera aprobado la semana laboral de 5 días y 2 días de descanso, cuando hoy se quedan los 40 horas».
Esto, destacó, originará gastos de traslado, de alimentos y más movilidad a ellos mismos, yendo más días a trabajar o manteniendo los días de trabajo.
«Y en el caso de las horas extras que se pagan dobles y que se pasarán a pagar triples después de determinada cantidad de horas, creo que es entre la novena y la doce, y que estas triples, horas triples son progresivas también en impuestos, donde quien más gana al final en las horas triples va a ser el gobierno, y el beneficio que podrían tener estas personas que son los trabajadores finalmente lo van transmitiendo, y entonces se cumple la ley de que los que trabajan son los que pagan impuestos, los que trabajan son los que pagan los platos del país, y los que no trabajan los que reciben los beneficios, porque los planes de gobierno que tienen que ver con las ayudas sociales, que nunca han sido malas, pero en el exceso todo lo que hay en el exceso se convierte en algo malo».
Pagar por ser improductivo así como apostar por la improductividad en un país que pierde su competitividad día con día, desafortunadamente, señaló, es una forma de sacar del mercado y dar oportunidad a que muchas personas consuman fuera del país, estando perdiendo la competitividad obtenida.
«Porque sumado a este tema de la reforma y las leyes progresivas, también se suman la gran cantidad de costos en los que vamos cayendo cada día con los cambios que hay gubernamentales, y que todos aquellos que estén basados en el humanismo serán bien recibidos, pero cuando el fondo no es el humanismo, sino la capacidad de dinero que entra a las arcas para perpetuarse en el poder a través de los votos comprados, los votos que nos indilgan o nos pegan en la cara para decirnos que son los que están votando por ellos, en realidad están votando por los apoyos a la improductividad que el gobierno sistemáticamente está dando y que al final esto sirve para ir reemplazando el desarrollo de un México otrora bello, de un México que parecía que era suya, que la tenía y la está dejando ir».






















