Duffman, la emblemática mascota de la cerveza Duff, dejó oficialmente Los Simpson tras casi tres décadas de apariciones. Reconocido por su traje ajustado, capa roja, gafas oscuras y cinturón de latas, el personaje se convirtió en uno de los símbolos más recordados de la serie y de la sátira publicitaria que caracteriza a Springfield.
La despedida se anunció en el episodio “Seperance”, cuando Barry Duffman visitó la casa de los Simpson para comunicar la decisión corporativa. “La Corporación Duff ha retirado ese personaje para siempre”, explicó al entrar al hogar de Homero y Marge, marcando así el final de su presencia regular en la serie.
A diferencia de otros personajes históricos, Duffman no fue eliminado mediante una muerte trágica. La producción optó por un retiro definitivo, justificándolo como parte de un cambio de época. El argumento señala que las viejas formas de publicidad han quedado obsoletas frente a las nuevas generaciones.
“Todos los viejos métodos de publicidad ahora están pasados de moda. Portavoces corporativos, anuncios impresos, comerciales de televisión. Los chicos de hoy ni siquiera pueden cantar los jingles”, explicó el propio Duffman, reforzando el tono crítico y humorístico con el que Los Simpson abordaron su salida.
La voz del personaje, interpretada principalmente por Hank Azaria, acompañó a Duffman desde su primera aparición en 1997, en el episodio “The City of New York vs. Homer Simpson”. Su última intervención destacada ocurrió en la temporada anterior, en “P.S. I Hate You”, cerrando una trayectoria de casi 30 años en pantalla.
El retiro de Duffman se produjo poco después de otra despedida significativa en la serie: la muerte definitiva de Alice Glick, la organista de la Primera Iglesia de Springfield. Este contexto reforzó la sensación de cierre de ciclos para personajes secundarios que formaron parte del paisaje habitual del programa durante décadas.
Con la salida de Duffman, Los Simpson continúan renovando su universo, dejando atrás figuras que definieron distintas etapas del show. Aunque ya no aparecerá en nuevos episodios, el personaje permanece como uno de los grandes íconos de la serie, asociado para siempre a la sátira del marketing, el exceso y la cultura popular que marcaron su época.






















