Maribel Guardia volvió a presentarse en la Basílica de Guadalupe para cantarle a la Virgen, reafirmando su profunda devoción y aprovechando la ocasión para pedir por los enfermos y por quienes atraviesan momentos difíciles, recordando especialmente el duro proceso que vivió tras la muerte de su hijo, Julián Figueroa, en 2023. La actriz de 66 años ha compartido en varias ocasiones que su fe ha sido un sostén fundamental desde esa pérdida.
La ceremonia adquirió un tono particularmente simbólico debido al vestido que utilizó: una creación de Mitzy donde estaban plasmadas tanto la imagen de la Virgen de Guadalupe como el rostro de su hijo fallecido. Mientras interpretaba “Hermoso cariño”, Maribel rindió un homenaje doble, combinando su fe con la memoria de Julián. También recordó que, en años anteriores, había cantado ante la Virgen acompañada de su hijo y de su nieto José Julián, con quien actualmente mantiene una relación distante por conflictos familiares.
Su participación formó parte de un especial televisivo producido por Telemundo para el público estadounidense, mientras televisoras mexicanas transmitieron la ceremonia a nivel nacional. En redes sociales, Maribel compartió un video mostrando su vestido y expresando la carga emocional del momento, agradeciendo la invitación y destacando el significado personal de volver a la Basílica en una fecha tan especial.
Durante la transmisión, la artista habló abiertamente del proceso espiritual que ha vivido tras la muerte de Julián, confesando que en su momento llegó a pensar en dejar de existir. Sin embargo, aseguró que la Virgen de Guadalupe la sostuvo en sus momentos más oscuros y que encontró consuelo al sentir que su hijo “estaba mejor que nunca”. También compartió una oración pidiendo por los enfermos, los pobres, los gobernantes y por la paz en el mundo.
El homenaje reunió a otras figuras como Maite Perroni, Lila Downs, Joss Favela y Bobby Pulido, bajo la conducción de Penélope Menchaca y Ernesto Laguardia. A lo largo del evento, Maribel se mostró conmovida y manifestó que cantar ante la Virgen es un privilegio que considera un regalo, afirmando que la experiencia la conecta íntimamente con su hijo.
En un momento especialmente emotivo, Maribel expresó su gratitud por el tiempo que compartió con Julián, asegurando que considera una bendición haberlo visto nacer, crecer y sonreír, y también haber tenido la fuerza para despedirlo. Con lágrimas contenidas, afirmó que confía en los designios de Dios y que encontrar paz en su fe ha sido esencial para su camino de recuperación.






















