Maxx Crosby quedó en el centro de la conversación en Las Vegas luego de reconocer públicamente —en entrevistas y en su podcast The Rush— que no está dispuesto a atravesar otra reconstrucción.
La frase encendió alarmas entre los aficionados, conscientes de que no se trata de cualquier jugador: Crosby es el rostro de la defensiva, líder en el vestidor y uno de los cazadores de quarterbacks más constantes de toda la NFL desde que llegó a la liga.
Su impacto va más allá de las estadísticas… es identidad pura para la franquicia.
Desde la directiva saben que el margen es mínimo, y el nuevo entrenador en jefe, Klint Kubiak, lanzó un mensaje directo durante su presentación: quieren que Crosby sea parte del proyecto ganador. El técnico lo calificó como uno de los mejores jugadores de la NFL y dejó claro que trabajarán para que siga triunfando con la organización, un respaldo público que no es menor. Reconocimiento, prioridad y urgencia deportiva… señales claras de que en los Raiders entienden una cosa: construir el futuro pasa, sí o sí, por mantener a su mayor estandarte defensivo.






















