El Zócalo capitalino se convirtió anoche en una enorme pista de baile para miles de fans del Divo de Juárez, quienes revivieron su histórico concierto en Bellas Artes gracias a una proyección organizada por Netflix, como parte de la promoción del documental Debo, puedo y quiero.
Desde temprano, el Centro Histórico se llenó de seguidores de todas las edades algunos con flores, otros con glitter y sombreros listos para cantar clásicos como Yo no nací para amar, Hasta que te conocí y El Noa Noa, que cerró la noche con fuegos artificiales y el Mariachi Estrella de América.
Entre los asistentes también hubo familiares de Juan Gabriel, quienes dijeron sentirse orgullosos del cariño que el público aún le tiene.
La velada fue puro sentimiento, luces y nostalgia por el ídolo que, aunque partió en 2016, sigue llenando plazas como si nunca se hubiera ido.






















