El duelo entre Celtics y Bucks entregó exactamente lo que prometía: un choque pesado, áspero y de ritmo intenso.
Milwaukee terminó imponiéndose gracias a una defensa que se cerró en los momentos clave y a un Giannis Antetokounmpo que volvió a entrar en modo imparable, cambiando por completo el tono del partido cuando más se necesitaba.
Boston compitió y mantuvo el duelo cerrado, pero le faltó ese cierre quirúrgico para manejar las últimas posesiones.
Fue un juego con aroma a playoffs adelantados y un recordatorio de que esta rivalidad seguirá elevando la temperatura en la conferencia durante toda la temporada.






















