En una noche de puro nervio y defensivas implacables, los Philadelphia Eagles, actuales campeones del Super Bowl, se impusieron 10-7 sobre los Green Bay Packers en un Monday Night Football que mantuvo a todos al borde del asiento.
Fue un duelo de resistencia, donde cada yarda costó sudor y estrategia.
Los Eagles confirmaron que no necesitan espectáculos de fuegos artificiales para dominar; les basta su disciplina, su defensiva férrea y un mariscal de campo que sabe cuándo golpear.
Los Packers dieron pelea, pero no pudieron romper la muralla verde y blanca. Philadelphia sigue demostrando por qué son los reyes actuales de la NFL: ganan feo, pero ganan. Y en esta liga, eso vale oro.






















