El mundo de la moda despide a Giorgio Armani, ícono de la elegancia italiana y fundador de un imperio global, quien falleció este jueves a los 91 años, según confirmó su empresa en un comunicado. El diseñador, que combinó creatividad y visión empresarial, construyó una firma con ingresos anuales cercanos a los 2,700 millones de dólares, consolidándose como una de las personalidades más influyentes del lujo contemporáneo.
Armani había estado enfermo desde hace tiempo y por primera vez en su carrera se ausentó de los desfiles de la Semana de la Moda Masculina de Milán el pasado junio. Aun así, permaneció como único propietario de su firma y trabajó hasta el final junto a un estrecho círculo de colaboradores y familiares. Su empresa aseguró que continuará con el legado del diseñador “con respeto, responsabilidad y amor”.
Conocido como “Re Giorgio”, el modisto supervisaba cada detalle de sus colecciones, desde la publicidad hasta el peinado de las modelos antes de salir a la pasarela. En honor a su figura, se instalará una cámara funeraria este fin de semana en Milán, su ciudad de residencia, seguida de un funeral privado en una fecha aún por definir.
La carrera de Armani comenzó en 1957 como diseñador de vitrinas en La Rinascente, tras haber estudiado medicina y fotografía. Posteriormente trabajó para Nino Cerruti y en 1974 fundó junto a Sergio Galeotti la sociedad Armani, inicialmente dedicada a la moda masculina y luego expandida al mercado femenino. Su gran salto internacional llegó con Hollywood, cuando vistió a Richard Gere en la película American Gigolo, lo que abrió las puertas del mercado estadounidense.
A lo largo de su trayectoria, vistió a innumerables celebridades en alfombras rojas y colaboró con figuras de la música como Beyoncé e Il Divo. Más allá de las pasarelas, Giorgio Armani se consolidó como empresario, filántropo y director creativo, dejando un legado imborrable que seguirá marcando a la industria de la moda y el lujo en todo el mundo.






















