El actor estadounidense Robert Duvall falleció a los 95 años en su casa de Middleburg, Virginia, según confirmó su publicista y un mensaje difundido por su esposa, Luciana Duvall. La noticia marca el adiós de una de las figuras más sólidas y respetadas de Hollywood, cuya carrera abarcó más de seis décadas y dejó personajes imborrables en la historia del cine.
Reconocido por su versatilidad y profundidad interpretativa, Duvall fue dirigido por Francis Ford Coppola en dos obras fundamentales: El Padrino y Apocalipsis ahora. Coppola llegó a destacar su precisión actoral, asegurando que el intérprete alcanzaba el punto exacto del personaje en apenas un par de tomas, muestra de su técnica depurada y su comprensión emocional de cada papel.
Su consagración llegó como el sobrio y estratégico Tom Hagen en El Padrino, donde compartió créditos con Al Pacino y Marlon Brando. Años después, inmortalizó una de las frases más célebres del cine como el teniente coronel Kilgore en Apocalipsis ahora, en una escena que sintetiza la intensidad y contradicción de la guerra de Vietnam. Ambos trabajos le valieron nominaciones al Oscar como actor de reparto.
A lo largo de su trayectoria acumuló siete nominaciones al Premio de la Academia y ganó el Oscar como Mejor Actor por Tender Mercies en 1984. También fue nominado por proyectos como The Apostle y El juez, confirmando su vigencia incluso en etapas avanzadas de su vida. Su dedicación meticulosa y su capacidad para transformarse en cada personaje fueron admiradas por colegas y críticos.
Más allá de sus premios, Duvall fue considerado un maestro de la sutileza, capaz de dominar la escena desde el silencio. Compañeros como Michael Caine resaltaron su concentración y energía contenida antes de filmar momentos clave. Su temperamento fuerte también formó parte de su leyenda, siempre en defensa de la integridad de sus personajes.
Nacido en 1931 en San Diego y criado en una familia militar, Duvall encontró en la actuación una vocación casi accidental que terminó definiendo su vida. Desde su debut en Matar a un ruiseñor hasta sus trabajos más recientes, construyó una filmografía diversa que incluyó westerns, dramas políticos y relatos íntimos. Con su partida, el cine pierde a uno de sus intérpretes más consistentes, cuya obra seguirá siendo referencia obligada para generaciones futuras.






















