Logo Viva la Noticia

Música hecha por hongos y plantas: así funciona el proyecto Bionic and the Wires

por | Dic 12, 2025

Inicio 5 Entretenimiento 5 Música hecha por hongos y plantas: así funciona el proyecto Bionic and the Wires

El fenómeno llamó la atención en plataformas como YouTube, donde millones de personas observaron cómo un hongo conectado a electrodos generaba señales eléctricas capaces de transformarse en música. Este proceso, que hace audible la actividad fisiológica del organismo, convirtió a los hongos en protagonistas de una nueva forma de creación sonora, en la que su variabilidad eléctrica marca ritmos y patrones musicales inesperados.

El proyecto es obra de Jon Ross y Andy Kidd, fundadores de Bionic and the Wires, quienes desarrollaron una metodología para transformar señales biológicas en composiciones musicales. La propuesta consiste en registrar las fluctuaciones eléctricas propias de plantas y hongos, interpretarlas a través de sintetizadores y permitir que brazos robóticos ejecuten los sonidos resultantes en instrumentos reales.

En el caso de los hongos, la musicalización parte de impulsos eléctricos de baja intensidad asociados a procesos internos como el movimiento del agua, el intercambio de iones y la respuesta a cambios ambientales. Estas variaciones, detectadas mediante sensores similares a galvanómetros, son traducidas en texturas sonoras, ritmos irregulares y secuencias percusivas particularmente marcadas.

Según Ross, los hongos destacan por generar fluctuaciones eléctricas más rápidas y dinámicas que las de muchas plantas. Esta cualidad los vuelve aliados ideales para piezas percusivas, ya que sus señales producen patrones rítmicos en constante transformación, con momentos de aceleración, pausas súbitas y repeticiones que no dependen de una intención humana.

Cada presentación resulta irrepetible debido a que las señales eléctricas del hongo varían con factores como la humedad, la temperatura o la hora del día. Esta sensibilidad ambiental hace que el organismo participe activamente en la improvisación musical, generando una interacción continua entre el hongo, los dispositivos tecnológicos y los ajustes en tiempo real que realiza Kidd.

El proceso creativo involucra una colaboración explícita entre organismo y artistas. El hongo produce señales eléctricas; el sistema digital las convierte en material sonoro; y un brazo robótico ejecuta movimientos o golpes sobre instrumentos. El resultado es un diálogo multisensorial donde el hongo no es un simple detonador de notas, sino uno de los agentes del ensamblaje musical.

La calidad expresiva de estas piezas ha sorprendido a públicos en espacios como el Royal Northern College of Music, donde las actuaciones con hongos generaron una reacción de asombro por la combinación de arte, tecnología y biología. Críticos y espectadores han descrito la experiencia como “hipnotizante” y cercana a un paisaje sonoro de otro mundo, impulsado por ritmos provenientes del mundo no humano.

Este enfoque también ha dado lugar a desarrollos complementarios como el “Mushroom vocalist”, un sistema experimental en el que las fluctuaciones eléctricas del hongo seleccionan palabras dentro de un conjunto predefinido, ampliando aún más la idea de que organismos como los hongos pueden participar en la creación artística. Así, Bionic and the Wires plantea una nueva forma de escucha que revela los ritmos invisibles de la vida y transforma a los hongos en actores musicales capaces de influir en una obra compartida.

Te podría gustar