Los 49ers enviaron un mensaje contundente con su victoria 20-9 sobre los Panthers, un partido donde San Francisco dominó desde el primer drive.
La defensa impuso respeto, limitó cualquier intento de Carolina y permitió que la ofensiva jugara con soltura y seguridad.
Fue un encuentro que reforzó la identidad del equipo: físico, disciplinado y con la mira puesta en la postemporada.
Carolina, por su parte, nunca encontró respuestas ante un rival que no cedió terreno y que ejecutó con precisión en ambos lados del balón.
La actuación dejó claro que, cuando San Francisco juega con autoridad, se convierte en una amenaza seria dentro de la NFL.
Una victoria que fortalece el ánimo en diciembre y enciende aún más las expectativas rumbo al cierre de la campaña.






















