Nicki Minaj sacudió a la industria al declararse públicamente la “fan número uno” de Donald Trump durante un evento en Washington, donde apareció junto al presidente y defendió su agenda sin tapujos. La rapera aseguró que las críticas y mensajes de odio no la afectan, sino que la motivan a apoyarlo aún más.
Minaj respaldó un programa de inversión para niños impulsado por Trump y hasta adelantó que haría una fuerte donación, dejando claro que su postura política ya no es tibia. El giro sorprendió a sus fans, especialmente porque en el pasado había criticado al mandatario.
Las redes explotaron de inmediato: mientras algunos celebran su libertad de expresión, otros aseguran que está arriesgando su imagen y a los Barbz. Lo cierto es que Nicki volvió a estar en el centro del chisme… y no por su música.






















