Noruega se prepara para el anuncio del Premio Nobel de la Paz 2025 este viernes, mientras enfrenta una creciente presión del presidente estadounidense Donald Trump y su administración, que insisten en que el mandatario merece el galardón. La campaña de Trump se ha intensificado tras el alto el fuego entre Israel y Hamás y la posibilidad de un acuerdo de paz, situación que él presenta como mérito suficiente para recibir el reconocimiento.
El hijo del mandatario, Eric Trump, alentó en redes sociales a los seguidores de su padre a exigir el premio, mientras que la cuenta oficial de la Casa Blanca publicó una imagen del presidente con el lema “El Presidente de la Paz”. Sin embargo, esta ofensiva pública ha colocado a Oslo en una posición diplomática delicada, ya que analistas temen posibles repercusiones políticas o económicas si el comité del Nobel decide ignorar al mandatario estadounidense.
El Comité Noruego del Nobel, encargado de la decisión, ha dejado claro que la presión no influirá en su fallo. Su director, Jorgen Watne Frydnes, señaló que cualquier posible acuerdo de paz en Oriente Medio solo sería considerado para el premio del próximo año. Además, el ministro de Asuntos Exteriores noruego, Espen Barth Eide, subrayó que el gobierno no interfiere en las decisiones del comité, reafirmando la independencia del proceso.
A pesar de ello, Trump figura como favorito en las casas de apuestas, según el portal Oddschecker, seguido por las Salas de Respuesta a Emergencias de Sudán y Yulia Navalnaya, viuda del opositor ruso Alexéi Navalni. Sin embargo, las apuestas no siempre reflejan los resultados reales, y los analistas señalan que el comité suele actuar de forma impredecible ante presiones externas.
El contexto económico añade más tensión: Noruega busca un acuerdo comercial con Estados Unidos para reducir un arancel del 15 % sobre sus exportaciones, mientras que su fondo soberano de 2 billones de dólares —el mayor del mundo— mantiene un 40 % de inversiones en territorio estadounidense. En este escenario, los analistas advierten que un posible desaire a Trump podría tener implicaciones tanto diplomáticas como financieras para el país nórdico.






















