Alex Palou sufrió un golpe legal de gran magnitud luego de que un tribunal londinense lo obligara a pagar más de 12 millones de dólares a McLaren Racing por incumplimiento de contrato.
La escudería había reclamado cifras superiores a los 20 millones tras un proceso judicial de cinco semanas, en el que se analizaron rupturas contractuales, pérdidas deportivas y daños comerciales.
Aunque el monto final fue menor al solicitado, el caso se convierte en uno de los precedentes más costosos del automovilismo reciente.
Zak Brown reconoció que prefería una solución fuera de tribunales, pero el mensaje es claro: en un paddock hipercompetitivo, los contratos pesan tanto como los resultados… y romperlos puede costar millones.






















